Creé Ahem a partir de dos ideas: las personas deben poder decidir qué aprenden, y el idioma debe estar conectado con una situación en la que puedan usarlo.
Lo que le interesa a una persona puede significar muy poco para otra. Quise dar espacio a esa diferencia. Una conversación de tu día, un lugar al que quieres ir o algo que quisieras explicar pueden ser el punto de partida.
Quise facilitar la práctica mediante conversaciones y situaciones que te importan, con espacio para elegir qué decir y volver a intentarlo.